domingo 9 de noviembre de 2008

Limpieza


El mismo viento que jugaba con las últimas hojas muertas era el que desordenaba su entrecana cabellera. Tosió, miró a su alrededor y se detuvo. Un enérgico sonido como de estática atravesó su garganta y de su boca salió disparada una abundante porción de sustancia verdosa. Restregó su manga contra sus labios, y siguió caminando.